Uno de mis primeros aprendizajes en Kukis fue saber que siempre tenemos un plan para todo. 
Recuerdo que era mi primer día trabajo como asistente y Maru iba a dar una plática informativa, todo el equipo administrativo que estaba conociendo por primera vez se encontraba apoyando y preparando todo lo necesario para la plática. 

Yo completamente inexperta no podía dejar de asombrarme la manera de trabajar de todas las presentes, era como ver una obra de teatro donde cada quien sabía perfectamente cómo actuar, se hablaba poco y se hacía mucho.

Una media hora antes de empezar, ya teniendo todo en orden y listo, ¡boom! la proyección comienza a fallar. 
Al segundo, Alex sin pensarlo tenía el control del proyector en la mano, Nadia ya estaba junto a la computadora y juntas estaban resolviendo el problema, mientras que Karla se encontraba con una segunda laptop en la mano lista para ser conectada en caso de que se requiriera.

Yo volteé a ver a Maru, quien se encontraba súper tranquila, dándole la espalda al proyector sin sudar una sola gota pues confiaba plenamente en su equipo. Yo en cambio, tenía en mi mente la imagen de una Xmahana (Mariposa negra) estrellándose por todas las paredes ¡esa era yo! aunque creo que pude guardar la compostura, el sentimiento de no saber qué hacer era frustrante, agradecí en todo momento que hayan estado Karla, Ale y Nadia quienes, en 5 minutos, ya tenían todo bajo control.

Me acuerdo haber regresado a mi casa ese día y haber pensando, yo quiero ser así, yo quiero ser una persona eficiente y capaz de solucionar cualquier situación que se presente, no quiero ir por la vida como una “Xmahana” estrellándome con cualquier muro que encuentre frente a mí.

Más tarde durante mi entrenamiento aprendí, que tener el control implica estar siempre delante de las cosas y la forma adecuada es planeando de tal manera que puedas estar lista para cualquier imprevisto. Tener un plan para todo ¡esa es la clave! se vuelve un estilo de vida. 

Trabajar en Kukis by Maru es aprender a vivir previendo situaciones, comienzas a pensar o ver cosas que antes no veías y aprendes a vivir de una manera más tranquila pues siempre te encuentras lista. 

Hace poco mi familia (mis dos hijas mellizas de 4 años, mi esposo y yo) quienes nos encontrábamos viviendo en una pequeña isla caribeña cerca de Puerto Rico, vivimos la experiencia de los huracanes que este verano pasaron por el Caribe. 

Nosotros tuvimos la suerte de regresar a nuestro hogar (Mérida) y ya en el avión, una de mis hijas me dijo: ¡Mami, ya no quiero más huracanes! Yo le respondí: No se preocupen, ya se acabaron, pero ¿Por qué me lo dicen? ¿Tuvieron miedo? A lo que mi otra hija de la manera más tranquila respondió: No mami, tu tuviste un plan para todo y nos protegiste.
En ese momento supe que había dejado de ser una mariposa revoloteando por la vida, pues mis dos hijas se habían sentido seguras, tal vez suene un poco arrogante pero no pude estar más orgullosa de mi =)

Es por eso y mucho más, que poniendo un pie en tierras yucatecas no dudé ni dos minutos en tocar la puerta a mi Alma Mater. ¡Gracias Kukis por enseñarme tanto!

 

Janet