Quizá la vida escoge el momento justo para que algo suceda. Quizá somos nosotros quienes lo escogemos sin darnos cuenta. Lo importante es estar conscientes de lo que vivimos y lo afortunados que podemos llegar a ser.

En mi cumpleaños número dieciséis, Cecy – mi hermana – me regaló el primer DVD de mi grupo favorito; once años después, me invita a vivir uno de mis más grandes sueños. Cruzar al otro lado del mundo y conocer Londres, Edimburgo y Dublin. ¡Gracias infinitas! 

Pequeños remolinos de emoción peleaban en mi interior al pisar esas calles, aunado a unas ganas infinitas por compartir mi felicidad y gritar de emoción todo el tiempo.

Me gustaría decir que no lloré, pero en instancias como estas, me atrevo a confesar, que pude escuchar en mi cabeza el soundtrack perfecto mientras mi corazón latía al mil al verme rodeada de ciudades increíbles. Algo así como Hanna Parker cuando llega a Londres en busca de su mamá y su primer viaje en un taxi inglés. Como Hanna, yo solo pude concentrarme en no entrar en pánico o llorar como un bebe recién nacido al admirar los paisajes; mientras que mi hermana, habló todo el camino con el caballero que manejaba. 

Cuando abres los ojos y te sabes viviendo un sueño no tienes palabras para explicarlo y lo único que pude e hice, fue agradecer cada instante de ese maravilloso tiempo.

Hay cosas que sé que debo mencionar como los edificios y sus magníficas construcciones, los lugares importantes y los que lo fueron para mí, la historia y el aprendizaje adquirido, la comida y mi primer té inglés; créanme, tengo toda la intención de hacerlo, es solo que aún sigo en estado de shock y no logro comprender toda su magnitud.

Cada nuevo lugar lograba sorprenderme más que el anterior, sin duda alguna, esta aventura se convirtió en una experiencia inolvidable. Siento que habitan en mí tantos sentimientos, los cuales me permiten que cada nuevo descubrimiento sea una nueva puerta a otro mundo. 
Todo ha sido un cúmulo de enseñanza y crecimiento, desde perderme con Cecy una hora al salir de la estación del metro – cabe mencionar que era la parada correcta mas la salida incorrecta -, hasta como sobrevivir StoneHenge bajo la lluvia.
Contaría una anécdota del viaje de Bath a Stonehenge, inolvidable por cierto, pero digamos que las involucradas jamás perdieron de vista sus dramamines.

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Gracias mamá, papá y Carlos/Raque por los mejores zapatitos del mundo y los consejos para este viaje. Gracias Leti, Pili y Lulú por las risas infinitas y por convencerme de comprar mis dos souvenirs favoritos. Gracias Cecy por cumplir nuestro sueño y sobretodo por ser la mejor hermana del mundo.

Mis pies se cansan pero no mis ganas de seguir conociendo y llorar de emoción.

Cuando encuentras lo que te hace vibrar, recomiendo no lo sueltes nunca, pues son esos momentos los que nos vuelven únicos y libres. Explorar un mundo nuevo fue solo el comienzo, la siguiente parada, el universo que habita dentro de mi cabeza. Mis historias y la emoción de compartirlas contigo.

 
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– Ana