El tener que decidir entre dos lugares para celebrar el 24 y 25 de diciembre era y sigue siendo causa de angustia y discusión para algunas familias. 

Por eso acordé con mi marido, en nuestra primera Navidad como esposos, que sería la tradición de los Hollmann -Medina, pasar la Navidad solos. Solos él y yo y los hijos que en el futuro tuviéramos.

Y que en el momento que nuestros hijos tuvieran familia, entenderemos que ellos también, tendrían que escoger el modo preferido de pasar la Noche Buena.

Y por treinta y tres diciembres así ha sido.

Con nuestra familia extendida nos vemos y celebramos antes o después, pero el 24 y el 25 son días exclusivos de nosotros dos, después tres, y por último cuatro. Y pronto seremos más.

Fue una sensata medida dado que me dediqué a hornear y vender galletas durante la mayor parte de mi vida adulta, y la semana del 15 al 24 de diciembre era especialmente demandante, no solo para mi, sino para todo el equipo de Kukis by Maru. Por eso todos los 24’s  comencé a cerrar las tiendas a las 3pm, a sabiendas de que, aunque  mucha gente vendría a última hora y pudiéramos vender mas, sabía que mi staff había dado todo los últimos días y los quería descansados y frescos para su cena navideña.

A casa llegábamos a calentar la cena tradicional alemana que escogimos para celebrar cada año, y que preparábamos con anterioridad. Después de cenar todos juntos solos o con algún estudiante extranjero que nunca faltaba en casa, abríamos regalos -envueltos con prisa una hora antes- comíamos todo el chocolate que nuestro estomago pudiera aguantar e invariablemente, yo caía rendida en el sofá rendida, dormida hasta que mis hijas me llevaban a la cama.

Soñaba con una Navidad descansando en un lugar de casas de cuentos como aquellas que disfruté en mi segunda Navidad como Frau Hollmann, cuando mochila al hombro, mi marido y yo hicimos el tour por Europa  y diciembre nos encontró en el fantástico mercado navideño de Nuremberg.

En diciembre de ese año -1985- mi marido y yo paseamos por los hermosos mercados navideños alemanes llenos de gente abrigada, luces, villancicos, aromas de Glühwein (el aromático vino caliente con especias), galletas de jengibre y un sin fin de golosinas para disfrutar. Nos prometimos entonces el uno al otro que volveríamos otra vez en Navidad, y tal vez con nuestros hijos y sin tener que cargar las pesadas mochilas …

Treinta y dos Navidades después aquí estoy, sin mochilas, con Ralf, mis dos hijas adultas, envuelta en toda la ropa de invierno que encontré en el closet y disfrutando del espectáculo magnifico que es la Navidad en la región de Alsacia en el noreste de Francia, muy cerca de Alemania y Suiza.

Y ni por un segundo olvido dar gracias.

A la vida.

A mi extraordinario equipo humano. Yo no tengo que ocultarle a mi staff  que voy de viaje, lo comparto, se alegran por mi, y ademas hacemos planes ya para regresar los que así lo quieran, en mayo 2018.

Por sobre todo, GRACIAS a todas y cada una de las personas hermosas que siguen encontrando en Kukis by Maru el sabor ideal para regalar y regalarse en Navidad y todo el año.

Que el espíritu de estas época, encuentre a todos bien de salud, consientes de nuestra abundancia, y unidos en familia disfrutando de lo importante, ahora que podemos hacerlo.

¡Feliz Navidad a todos!

-maru

PS : fotos y crónicas de este viaje los podrás encontrar en Facebook: Maru Medina-Hollmann