Si hoy en día me gusta leer, es por culpa de Harry Potter y mi hermana Erika. Ahora les explico por qué:

Los primeros recuerdos que tiene mi hermana son de ella teniendo un libro entre las manos. Con dos papás recién graduados de medicina, dividiendo su vida entre guardias e internados, los abuelos paternos se encargaban de cuidarla mientras ambos papás trabajaban. 

Siendo abuelos consentidores y sin querer que nada le pasara a su única nieta, le enseñaron que correr y ensuciarse era del diablo, por lo que sustituyeron juegos de infancia con libros y cuentos. A Erika no le pareció del todo mal, y rápidamente le tomó el gusto a leer, gusto que fue desarrollando y enriqueciendo conforme pasaron los años.

Cuando yo nací, nuestros abuelos intentaron aplicar el mismo método de lectura y cuentos como hicieron con ella, pero yo lo rechacé definitivamente. Dominaron más mis genes de hiperactividad y escándalo, y preferí las barbies, patines, videojuegos y otros pasatiempos.

Crecí, y mi hermana se convirtió en modelo a seguir. Quería ser ella, que sacaba diplomas y buenas calificaciones y se portaba generalmente bien. Yo era medio burra y bastante floja. La única diploma de aprovechamiento que saqué en todo mi desempeño académico fue en primero de primaria, así que no tuvo mucho valor curricular en mi futuro. La veía leer y disfrutar libros gigantescos, cuando yo a duras penas me interesaba por leer la caja del cereal mientras desayunaba. ¡No podía quedarme así! ¡Tenía que encontrar ALGO que a mí también me gustara leer!

En algún año de secundaria nos pusieron a leer La Ilíada y La Odisea, libros facilísimos y prácticos para comenzar a leer (NOT). Sufrí cada segundo de lectura, y me enfurecí con Homero por escribir cosas que mi cerebro no podía (ni quería) procesar. Si no podía con los clásicos de clásicos, era seguro que no podría con nada…… hasta que un buen día, tuve en mis manos Harry Potter y la Cámara Secreta.

Sí, el primer libro que leí de Harry Potter fue el segundo. “Lee esto, te va a gustar”, me dijo Erika entusiasmada. Comencé….. y lo terminé en un santiamén. Miles de ángeles cantaron en mis oídos cuando me vi terminando un libro que en realidad disfruté. ¿Y qué pasa con Harry? ¡Necesitaba saber más!

Terminamos leyendo los cuatro primeros libros, y nos topamos con la horrible noticia de que el quinto apenas se publicaría en inglés……. Cuando salió lo conseguimos de contrabando, y ahí nos tienen a tres hermanos peleándonos por tener el libro un par de horas para avanzar rápidamente de capítulo (para ese entonces, mi hermano Isaac ya también se había unido a nuestro club de Harry):

-Erika: Oye, ya te pasaste de dos horas. ¡Dámelo!

-Nadia: Espérate, nada más acabo el capítulo.

-Erika: ¡Dámelo!

-Nadia: ¡Esperaaa! Sólo termino la página.

-Erika: ¡Yaaaaaa!

-Nadia: ¡Perdón! Es que esta página no termina en punto y aparte, se corta el párrafo a la mitad. Dame chance una más.

-Erika: ¡Ahhhhhhh! Termina yaaaaaa.

-Nadia: ¡No puedo parar si no es punto y aparte! ¡De verdad no puedo!*

-Isaac: ¡Oigan, yo seguía!

-Erika y Nadia: ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Esto resume básicamente nuestros diálogos cuando los tres leíamos HP al mismo tiempo. 

De HP brinqué a Isabel Allende, y me eché toda su bibliografía. Creo que es la autora que más disfruto leer. Amo todas sus historias y su sentido del humor, pero sobre todo me siento muy identificada cuando habla de su Tribu, su enorme familia (ya sea de sangre o no), porque así me siento con la mía.

Novelas de aventura, de misterio, de amor, juveniles, leo de todo menos cosas infelices, y cuando leo algo que comienza precioso y termina mal, me descompone. Ya me ven llorando por personas que no existen en el mundo real, pero pobrecitos de todos modos, ¿por qué tenían que sufrir?, ¿por qué?

Sin lugar a dudas, leer ha sido algo que me ha marcado. He podido transportarme a otras ciudades y me he nutrido con historias y formas diferentes de percibir la vida. Tengo una lista kilométrica de libros “pendientes por leer”, y cuando me aburro y no quiero leer, siempre hay un libro salvador que releo para descansar y comenzar con emoción el que sigue.

Erika, gracias por contagiarme tu amor por los libros. De verdad, gracias <3

Nadia