Cada persona nace con algo que lo caracteriza y lo hace diferente a los demás. Algunos son personas buenísimas para las matemáticas, otras son creativas y dibujan mejor que Da Vinci, otras personas son prodigios en música y otras se distinguen por ser excelentes oradores. De oradora yo no tengo nada, pero sí me gusta escribir. 

Desde joven me gustaba plasmar en papel y de mi puño y letra pensamientos de adolescente descarriada, hasta que poco a poco se fueron transformando en cosas con más sentido y con mejor contenido. 

Kukis me ha devuelto el entusiasmo -y la disciplina- de retomar lo que siempre me ha gustado y que había dejado en un rincón de mi mente, y ese gusto se ha convertido en escribir mi propio blog. Me invitaron a compartir también en este espacio un poco de mí, un poco de Kukis, un poco de todo, y créanme, estoy feliz de comenzar.

Antes de aventarme con cuartillas enteras de pensamientos e información que se apretuja en mi cerebro sin ton ni son, les comparto ésta primera entrada de mi blog, para que comencemos a conocernos:

 

Round 124

No recuerdo exactamente el momento en el que supe que quería escribir cuando fuera grande. 

Escribir me daba tranquilidad, me daba protección y seguridad. También me proporcionaba esa magnífica sensación de libertad de poder expresar mi sentir, sin necesidad de contarle mis penas y desencantos a los demás. Bonita terapia.

Todo eso sigue ocurriendo cada vez que escribo: sigo sintiéndome feliz y equilibrada. Lo único nuevo….. ok, no es nuevo, lo único que se ha multiplicado y crecido en cantidades míticas y alarmantes, es mi CERO disciplina de sentarme y escribir.

Los días se me van imaginando y diseñando diálogos, líneas, argumentos, personajes, escenarios, pero nunca nunca me tomo el tiempo de teclear nada. “Termino de ver este capítulo de -inserte el nombre de serie a su antojo- y ya, ahora sí me pongo a escribir”. Pero cuando me doy cuenta -treinta y cinco capítulos después-, ya tengo sueño y quiero dormir, y mi escritura se quedó en bien gracias.

Es un loop eterno, mezclando capítulos en Netflix, libros en línea, y mi actividad preferida de todas, jugar con mis perros. Soy la reina de la procrastinación.

La semana pasada tuve junta con Nerea, y me hizo la pregunta de rutina: ¿Ya escribiste? Me pregunta porque sabe que tengo como meta escribir, y después de sudar frío y con mucha vergüenza tuve que admitirle que no, no he escrito nada porque no he querido hacerlo. No hay excusas ni peros que valgan.

Así que Nerea, oficialmente te declaro culpable de abrir este blog, con el horror de volver a dejar otro blog a medias como todos los que he hecho. Si me lees, sabes que es broma y obviamente no te echo la culpa de nada, sino todo lo contrario, ¡te lo agradezco mucho!

Y con respecto al miedo que tengo de dejar otro proyecto a medias por falta de disciplina, citando el libro de una autora muy querida, Depende de Mi de que eso no pase.

Mi computadora sigue muerta, falleció después de que a Botas le pareciera muy buena idea comerse el cargador, PERO,  benditas apps, encontré una muy bonita y fácil de usar desde la comodidad de mi teléfono, así que un pretexto menos.

¿De qué tratará este blog? Va a ser una mezcla de todo: de mis ataques de pánico y ansiedad, mi trabajoso camino del fake it til you make it -explicaré esto más adelante, lo prometo-, perros, perros y más perros, cleaning disorders, balconearé a Luis Alfredo -agárrate Chulo JAJAJA-, mi fotografía de tres centavos, planes de viajes -y viajes, ¡por supuesto!-, y de las cosas que me gustan y personas a quien quiero.

Si llego a publicar esta primera entrada, voy a comenzar el doloroso recorrido de perderle el miedo a que la gente que me conoce lea lo que escribo. No quiero que me lean pero sí quiero ser una escritora famosa, ¿ok? En mi cabeza, eso tiene mucho sentido.

Todo un camino. Bonita terapia

Nadia